Parece ser que la población judía llega a Tudela atraída por el fuerte poder político y económico que va adquiriendo la ciudad durante el siglo IX, inmediatamente a su fundación islámica.

Sabemos que existió esta presencia judía en otro lugar del que luego tendrá tras la Reconquista porque así es reconocido en el Fuero de Nájera, dándoles nueva ubicación para su residencia y necrópolis, haciéndose efectivo en 1170 bajo Sancho VI. También se conoce por un documento de 1234 en el que se cita la Judería Vetus.

Su localización dentro de la trama urbana actual se debe a los estudios de J.M.Lacarra (1950), en base a la existencia y mayor abundancia de adarves en el sector sudeste de la ciudad. Todos los demás historiadores que han versado sobre el tema han mantenido esta tesis como cierta. Solamente la publicación de B.R.Gampel (1996) indica que no hay una documentación que respalde estas afirmaciones.

Lacarra sitúa la judería en el espacio comprendido por la nueva Plaza de la Judería, y las calles Verjas, Benjamín de Tudela, La Vida, La Parra y Cortes, limitando con las murallas y con acceso directo desde la Puerta de Zaragoza. En su publicación sitúa al este de la judería el barrio mozárabe, en las calles de San Julián, Tornamiras, Higuera y Horno de la Higuera, por tener un trazado de calles más regular y sin callejones sin salida. Estas calles, que en un principio fueron dadas como mozárabes fueron pasando a ser de la judería en posteriores publicaciones por otros autores, sin ninguna justificación.

En un documento fechado en 1177 se vende una alboleca que está junto a la sinagoga y al orto de Santa María. Recogido por J.M.Lacarra (1985), fue otra base para ubicar la judería en esta zona.

Hoy, después de 50 años, vamos teniendo algunos elementos de juicio a través de las escasas excavaciones que se han realizado en este sector. Mª Cruz Pérez Omeñaca realizó excavaciones junto a la Puerta de Zaragoza en el año 1997 y en la calle San Julián en 1999, descubriendo sendos tramos de muralla junto al río Queiles, pero sorprendentemente no apareció ningún resto de poblamiento intramuros anterior al siglo XII.

Otras dos excavaciones, realizadas por J.J.Bienes Calvo en el Mercado de Abastos en el año 1987 y calle Carnicerías en 1996, dieron idénticos resultados negativos para la presencia de poblamiento en época islámica. Estas excavaciones plantearon la hipótesis de la existencia de un gran espacio despoblado entre el núcleo del caserío islámico, definido por el límite del muro de la quibla de la mezquita, y la muralla del río Queiles.

Tampoco aparecieron restos islámicos al vaciarse, para crear un aparcamiento subterráneo, el solar bajo el espacio triangular de la Plaza de la Judería. Aquí no se realizaron excavaciones arqueológicas, pero sí se revisaron los vertidos en la escombrera, sin que se encontraran cerámicas anteriores al siglo XII.

Realmente las tesis mantenidas originalmente por J.M.Lacarra (1950) no tienen una base fuerte que las sustente. La presencia de adarves se puede apreciar en otras partes de la ciudad, con tanta intensidad como en ésta. Solamente la presencia de la sinagoga junto al orto de Santa María, teniendo cuidado de no confundirlo con el claustro, puede poner la Judería Vieja entre la Catedral y las murallas del río Ebro, quizás más hacia la vertiente del río Mediavilla que hacia la del Queiles, como indica Lacarrra.

Solamente la continuación de las excavaciones arqueológicas en el casco urbano y el hallazgo de elementos materiales exclusivos de la comunidad judía, los cuales son muy escasos, podrán indicar la auténtica situación de esta judería.

 

 

 

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