Situación de la Necrópolis respecto a la Judería Nueva.


Junto con la nueva judería, los judíos de Tudela van a recibir un nuevo terreno para su necrópolis. Este se sitúa en un plano elevado, extramuros de la ciudad, en su lado Noroeste, al que tendrían acceso por la llamada Puerta de Calahorra, la más próxima al barrio judío.

La existencia de enterramientos en esta zona es conocida desde principios del siglo XX, donde Mariano Sainz (1913) destaca la aparición de huesos humanos en la construcción de los depósitos de abastecimiento de agua, pero los identifica como enterramientos tras la contienda con los franceses en la Batalla de Tudela.

Actualmente, el espacio que ocupa la necrópolis se sitúa en el término denominado El Palenque, o también conocido como Montes de la Cloquera; es propiedad municipal y está totalmente cercado porque aquí se sitúan los depósitos para el agua que tuvo Tudela hasta la construcción de la nueva potabilizadora.

Los grandes vasos para almacenar el agua, así como las conducciones de tuberías, han destruido, al menos, un 60 % de los enterramientos.

Fue en unas obras posteriores, en el año 1984, cuando se procedió a realizar una pequeña excavación de urgencia que descubrió tres enterramientos y apuntó la existencia de varios más. Tras esta excavación, dirigida por J.J.Bienes, y su publicación en 1989 se planteó, en base a sus características, que se trataba de la necrópolis judía comprendida entre los siglos XII al XV.

En el año 1998, coincidiendo con el V Centenario de la expulsión, se procedió a realizar una excavación más amplia, también dirigida por J.J.Bienes. En esta ocasión se descubrió parte de una densa necrópolis perfectamente alineada en calles, llegando a contabilizarse 27 enterramientos en una superficie intacta de 30 metros cuadrados.


Todos los enterramientos se realizaron directamente en fosa, pero existen otros con lajas laterales y cubierta de losas, de los que solo se excavó un ejemplar en 1984, conociéndose la existencia de otros que han aparecido en obras sin controlar.

La conservación de los restos humanos es muy mala ya que se encuentran en zona de pinares y las raíces han aportado suficiente acidez al terreno como para hacer desaparecer los huesos de los individuos más jóvenes y dejar muy deteriorados los de los adultos. De hecho, en todas las fosas de enterramientos infantiles, muy numerosas, no se llegaron a encontrar restos humanos.

Tras el abandono de la necrópolis, las piedras que estarían marcando las sepulturas serán desmanteladas. Por fortuna, en tres de los enterramientos descubiertos en 1998 se conservaba la parte inferior de una estructura rectangular formada por piedras pequeñas que asentaban sobre la superficie de la necrópolis, sellando la fosa.

Desafortunadamente, en ninguno de los enterramientos excavados se ha recogido objeto alguno de ajuar, ni tampoco hay indicios de inscripciones. Solamente se han recogido clavos de hierro pertenecientes a los ataúdes y fragmentos de cerámicas revueltos con la tierra del enterramiento que certifican la cronología.

En realidad, la adscripción de esta necrópolis a la Judería Nueva se hace en base a sus características formales y cronológicas, no disponiendo, por el momento, de una prueba material, tal como una inscripción o un amuleto.

Con respecto a la necrópolis de la Judería Vieja poco podemos decir, quizá se pueda localizar algún día en las zonas altas situadas al Sur de Tudela, en la margen derecha del río Queiles, donde hay noticias de la aparición de numerosas zonas de enterramientos, sin que se haya realizado ninguna investigación.

 

 


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