CAMPO DE TRABAJO CERRO DE SANTA BARBARA. 2002.
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Estudiantes de la Universidad de Pamplona,
el Arqueólogo: JJ.Bienes, y miembros de la Brigada
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Desde el Ayuntamiento de Tudela se ha querido comenzar este año una experiencia nueva dentro de las excavaciones en el Cerro de Santa Bárbara, como es la de ofrecer la posibilidad de que estudiantes universitarios que estén cursando la carrera de Humanidades, puedan realizar prácticas de Arqueología en un yacimiento cercano. Durante el mes de Agosto, dos grupos, repartidos en cada quincena, formados por estudiantes de la Universidad de Pamplona, el primero, y de las Universidades de Zaragoza y Salamanca, el segundo, excavarán en una cata de 5 x 5 mts situada en una de las terrazas del monte. El lugar elegido para esta excavación es un plano aterrazado, con
un fuerte corte por donde pasa la carretera de acceso a la parte alta
del monte.
Situación |
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Es en este corte donde se aprecian unas potentes capas de sedimentación, estando las más profundas formadas por capas de cenizas y gravas, con materiales de I Edad del Hierro. Será cuestión de suerte que estos estratos se prolonguen hacia el interior del monte sin que sean excesivamente rotos por estructuras medievales. La excavación comenzó por una potente capa de tierra y escombro, de 75 cm de potencia, producto de aterrazamientos para plantar pinos y el abandono de los patios de los fortines que se realizan alrededor de toda la cima del cerro durante la ultima Guerra Carlista. Fueron tres días de arduo trabajo hasta encontrar el suelo de tierra batida, liso. En esta capa se encontraron materiales de muy diversas épocas, destacando dos hebillas de bronce y una moneda de Enrique IV de Castilla.
Bajo el suelo apareció una capa de regularización del terreno para la construcción de los patios que estaba igualando una superficie repleta de zanjas y hoyos producto del saqueo de piedra que sufre el castillo desde el S. XVI. Este nivel arqueológico se quita dejando al descubierto todas las superficies de las zanjas, con restos de estructuras del castillo que no llegaron a ser desmanteladas, una labor minuciosa que debe realizarse escrupulosamente para evitar tener contaminaciones posteriores en los niveles más profundos, y que deja la excavación con un aspecto poco atrayente. En esta capa de nivelación se encontraron un dado de hueso para juego y una preciosa moneda con un barco, que todavía no hemos catalogado, ¿quizás portuguesa del S. XV?
Quedaron al descubierto dos restos de un suelo de losas, tan cuarteadas que no debieron de merecer la pena expoliarlas, y un muro de piedra y argamasa, cuya zanja de cimentación nos dio una fecha del S. XV. Tras quitar los dos restos de suelos de losas, se procedió a excavar un relleno de escombro poco compacto, con tonalidades verdosas como consecuencia de la acumulación de materia orgánica y cenizas, en el que abundaba la cerámica del S. XIII-XIV, aunque con ejemplares poco decorados. Quitando este relleno verdoso se fue perfilando una gran fosa de forma cuadrada que en profundidad tomó una forma oval, y que costó excavarla casi la mitad de los días hábiles de la quincena. A esta gran fosa solo se le puede dar una finalidad de extracción de arcilla, ya que el relleno en la que está practicada es un aterrazamiento del S. XII en el que hay poco escombro. Una vez extraída la tierra, la rellenaron de basura.
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